ENTRE EL MARKETING Y LA AUSENCIA DEL ESTADO EN MATERIA DE SALUD BUCAL

Argentina ya no sonríe

FOTOGRAFÍA: FERNANDO LÓPEZ

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El desfinanciamiento y la inacción por parte del Estado en materia de políticas públicas van dejando sus huellas en la salud bucal de la población. A continuación, un detalle de la actualidad de esta lamentable situación en nuestro país.

Hace unas semanas, una noticia era reproducida en casi todos los periódicos y portales de la Argentina y del exterior: “Alarmante: Argentina figura entre los países que menos cuidan su salud bucal (…) Un reciente estudio de mercado ubica a la Argentina entre los 10 países de América Latina que menos productos consumen para la higiene dental diaria. El informe fue realizado por la marca Colgate con datos consolidados del 2017 y ubica a nuestro país en el octavo lugar en consumo de crema dental por persona, detrás de Paraguay y lejos de Costa Rica, Brasil y Chile, quienes encabezan la lista con los mejores puntajes.”

Si se recorre el sitio web del ex Ministerio de Salud de la Nación no encontramos referencias actualizadas sobre salud bucal. Asimismo, es notoria la ausencia de información sobre los lanzamientos de programas que, el entonces Ministerio de Salud, había anunciado en el año 2017 como novedosos “reemplazos” de aquellos programas generados en el año 2015 por la gestión anterior. Un buen ejemplo de estos relanzamientos que no fueron fue la derogación del programa Argentina Sonríe. Sin embargo y para asombro de todes, no existen datos, ni acciones, ni publicaciones de divulgación al respecto, como así tampoco resultados de este relanzamiento.

En el año 2017, los medios de comunicación replicaron la noticia del reemplazo del Programa Nacional Argentina Sonríe admitiendo que la decisión tenía que ver con cuestiones técnicas: “(…) Según se publica en el Boletín Oficial, el programa tendrá entre sus objetivos prioritarios ‘desarrollar un sistema de atención odontológica de rehabilitación bucodental en todo el país´. Incluye promover la salud bucodental, ‘acortar la brecha de pacientes parcial o totalmente desdentados con la posibilidad de portar prótesis que rehabiliten su sistema’, ‘garantizar la disponibilidad de recursos humanos, equipamiento e insumos necesarios para la asistencia y provisión de prótesis dentales’, al tiempo que apunta a garantizar los insumos, los recursos humanos y la capacitación. ‘Argentina Sonríe’ fue dejado sin efecto el 18 de octubre de 2016. El argumento fue ‘técnico’. ‘No alcanzó a dar cumplimiento con las políticas públicas de salud establecidas al momento de su creación, ya que no fue dirigido a las poblaciones vulnerables, habiéndose desarrollado en provincias con un bajo índice de infecciones bucales y alta cobertura de la salud’, se explicó.”

Estos argumentos “técnicos” podrían catalogarse, al menos, como falaces y ser contrastados con los datos sobre los cientos de personas rehabilitadas por el programa de prótesis gratuitas con necesidades básicas insatisfechas o con ingresos compatibles con líneas de pobreza que no contaban con obra social ni cobertura privada. Para dar un ejemplo al respecto: solo en la campaña realizada durante más de 45 días en Lavallol, en la localidad de Lomas de Zamora elegida como experiencia previa al lanzamiento del programa nacional Sonríe Argentina, se confeccionaron más de 200 prótesis parciales removibles; actualmente esto ya no sucede, lo que indica lo brutal de la supresión de una política sanitaria necesaria en el siglo 21 (datos Dirección Municipal de Odontología de Lomas de Zamora año 2014).

Pero lo inconsistente de la justificación para la derogación del programa nacional es tanto la inexistencia de ese “índice de infecciones bucales” -no se conoce ninguna publicación relacionada a la realización, promoción y/o diseño de alguna investigación para tal fin- como la falta de información acerca de la “cobertura de salud bucal”.

FOTOGRAFÍA: PATRICK HAAR

La Encuesta Nacional sobre oferta de servicios de salud bucal de la Argentina y el estudio exploratorio no estratificado del estado de la salud bucal de la población urbana de 12 años y en el rango de 35 a 44 años, ambos realizados por el Ministerio de Salud de la Nación entre los años 2012 y 2015, demuestran precisamente la contradicción que existe en nuestro país entre la alta oferta de servicios odontológicos privados y públicos -incluso comparados con otros países vecinos, la Argentina posee mejor oferta de servicios per cápita- y los altos indicadores de CPO y CPOD que miden el estado de deterioro de piezas dentales según OMS-OPS y demás agencias de salud internacionales.Por ejemplo la ciudad de Santiago del Estero arroja mejores indicadores de CPOD (2.6 Bajo) que ciudades como Paraná o Mendoza, contando con menor oferta de servicios odontológicos públicos y privados.

La respuesta a esta paradoja se encuentra en el modelo de desarrollo de país y en el desarrollo de políticas públicas, como campañas de promoción, prevención y protección implementadas en las escuelas públicas santiagueñas, acompañadas por la DiNaSab en el marco de la política nacional “Una sonrisa, Un derecho”.Ninguna de las promesas, ni programas en reemplazo de otros, ni objetivos escritos en el boletín oficial se han cumplido en los últimos tres años.

Asimismo, el presidente de la Confederación Odontológica de la República Argentina, en un reportaje realizado por el portal La Prensa, deja en evidencia la ausencia de políticas públicas de la actual gestión: “No hay programas nacionales, tampoco los hay para la prevención del cáncer oral. En el Ministerio de Salud de la Nación, los problemas odontológicos tienen una presencia absolutamente nula.(…) Hay que decir también que la sub ejecución presupuestaria es una constante también en salud bucal. Esa dependencia nacional debería proveer por lo menos de cepillos dentales y fluoruros a municipios y provincias, y aplicado la ley nacional de fluoración del agua del año 1973 vigente. No se ha ejecutado su presupuesto de 4 millones de pesos. Toda una declaración de política sanitaria”.

Resumiendo, podríamos afirmar que el saldo de estos tres últimos años implicó un recorte, suspensión y eliminación de gran parte de las políticas públicas de salud bucodental desarrolladas durante la década anterior.

Es lamentable ver cómo la situación socioeconómica impacta sobre la salud bucal colectiva y, al mismo tiempo, asistir a la perversión que implica que los únicos datos disponibles sean los provistos por empresas estadounidenses de dentífricos.

En articulación con el contexto latinoamericano, con el advenimiento de la corriente neoliberal conservadora, se está produciendo un enorme retroceso en el desfinanciamiento y supresión de políticas públicas muy eficaces e inclusivas, como es el caso de “Brasil Sonriente” que formó parte del proceso incremental de políticas de salud colectiva implementadas por los gobiernos de Lula Da Silva y Dilma Rousseff. El Dr. Paulo Capel Narvai, docente y referente de la Salud Bucal colectiva del Brasil, nos explica que: (…) “el cambio es el abandono de la política pública de salud bucal. El símbolo del abandono es que hasta el momento no hay decisión sobre quién debe comandar ese área del ministerio de salud. Hay proyectos importantes en curso, como la encuesta nacional de salud bucal 2010, cuya investigación multicéntrica involucra a más de 3000 profesionales de la salud bucal de todo Brasil. Hay presupuesto. Pero hasta ahora no se sabe qué y cómo se pretende hacer el gobierno en cuanto a su ejecución”.

Lo realmente peligroso de las falacias, inacciones y de la inexistencia de políticas destinadas a promover cualquier acción relacionada a la salud bucal en la Argentina son sus consecuencias.

No solo es lamentable saber que el impacto de la desocupación, del aumento de la pobreza y de la inequidad actúa sobre los cuerpos y la salud colectiva de nuestras poblaciones, sino que además debemos sumar a esta terrible situación la perversión que consiste en que los únicos datos publicados sean provistos por empresas estadounidenses multinacionales de dentífricos, como Colgate. Esto último es testimonio de cómo se simplifica la lectura de la salud bucal poblacional a un tema de disminución del consumo de productos de higiene de las primeras marcas.Asimismo, mucho más lamentable que un indicador o dato, es la ausencia de cualquier tipo de iniciativa y/o formulación de políticas efectivas. Aunque en verdad, la política pública es la inacción y el desfinanciamiento brutal de la salud bucal, la cual queda librada a los determinantes sociales (los cuales empeoran diariamente) por no decir a la suerte. La delicada salud de nuestras poblaciones se manifiesta en el aumento considerable de la infelicidad que se expresa en los rostros desdentados de nuestra población. Un indicador social y brutal de cómo el neoliberalismo impacta sobre los cuerpos.

· Alejandro Dávila ·

Ex coordinador de políticas públicas de salud bucodental del Ministerio de Salud de la Nación (2013-2015). Presidente de la Asociación por la Salud Bucal Colectiva de Argentina, Miembro Fundador de la Red Latinoamericana de Salud Bucal Colectiva, ex coordinador de Salud Bucal de la Provincia de Buenos Aires (2005-2010), ex director de APS del Municipio de Lomas de Zamora. Egresado del Mgtr.de Salud Pública del rectorado de la UBA. Docente del curso para graduados de introducción a la salud colectiva y epidemiología social de la UNQUI.


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