PRESENTACIÓN DEL #5 DE LA REVISTA 

Fuerza laboral para la transformación

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Los sistemas de salud que mejores resultados han dado, es decir, los más eficaces, eficientes y justos, se basan en una organización de alta intensidad de participación de trabajadores y trabajadoras, a veces llamada “mano de obra intensiva”. Esto se plantea en contraposición con sistemas organizados principalmente alrededor de la tecnología, de hospitales superespecializados, más caros e injustos y con un débil desarrollo del Primer Nivel de Atención.

Pero cuando decimos que el rol central y eje gravitacional del sistema son sus trabajadores, comienza a ser indispensable pensar qué tipo de trabajadores y trabajadoras necesitamos. El dossier y espíritu de este número 5° de la Revista Soberanía Sanitaria, que cierra el segundo año de producción de análisis y debate alrededor de la salud en Argentina, está dedicado, precisamente, al más profundo y complejo problema de todos los sistemas de salud del mundo: su “fuerza laboral”.

La paradoja que señala Mario Rovere al decir que “Argentina es un país en el que faltan médicos y sobran médicos”, puntualizando la inadecuada distribución de los esfuerzos, hace notar que el problema adquiere no solo dimensiones cuantitativas, sino principalmente cualitativas.

El sistema de salud, sus instituciones, hospitales, centros de salud u oficinas administrativas, son principalmente las personas que lo constituyen. Todo proceso de reforma que se quiera implementar, parcial o sistémico, deberá contar con la transformación de quienes allí trabajan.

Las condiciones laborales, especialmente la precarización y el pluriempleo pero también la sobreexplotación y el agotamiento que produce el trabajo (burnout), entre otras, son aspectos muy presentes y que atentan directamente con la posibilidad de una transformación progresiva del sector.

El desarrollo y complejidad que adquirió el campo de la salud precisa una profunda especialización para el dominio de las técnicas y tecnologías más sofisticadas, lo que amerita múltiples especialistas que deban interactuar ante un mismo problema, comunitario o individual. Sin dudas, entonces, esto demanda también la existencia de quienes puedan “dialogar” con todas y todos los especialistas, como si de un tronco y sus ramas se tratara.

Pero por otro lado, un problema, el mismo, no puede ni debe ser abordado desde una sola perspectiva por más especializada que sea. La visión multidisciplinar se torna indispensable y obliga a los actores a ser capaces de desarrollarse en la interdisciplina.

La tendencia a reemplazar las acciones de trabajo directo con tecnologías ha dado malos resultados. En números anteriores veíamos que pretender hacer prevención y diagnóstico precoz mediante mediciones de sangre o estudios de imágenes ha generado múltiples errores que encarecen el sistema y perjudican a la salud en general.

Es por esto que los equipos de salud deben ser la base de la organización del sistema, con múltiples disciplinas compartiendo el proceso de salud-enfermedad-cuidado. El rol del equipo suplanta, y supera con creces, al modelo basado únicamente en un o una médica. Las nuevas competencias que incorporan los actores no-médicos racionalizan el sistema, a la vez que lo jerarquizan y humanizan notablemente. Pero también deben considerarse los necesarios aportes de los trabajadores de carreras de otros campos, no directamente relacionados con la salud, dotados de una mirada novedosa que abre perspectivas.

La formación de estas y estos trabajadores dependerá de grandes esfuerzos en las universidades, en contra de sus tradiciones corporativistas, pero también de una formación de posgrado y continua, desde las residencias y en adelante. Otro desafío pendiente en nuestro país es desarrollar investigaciones sobre las prácticas, que permitan ir conociendo qué sucede a medida que se trabaja.

La invitación a compartir este 5º número de Revista Soberanía Sanitaria es también a sumergirnos en el debate acerca de qué sistema de salud queremos, con qué calidez, con qué predisposición y desde qué prisma se verá al pueblo y sus dolencias. Siempre sabiendo que cada transformación que se quiera generar será evaluada décadas después, pero que aun así vale la pena el esfuerzo.

 

· Nicolás Kreplak, Daniel Gollan y Jorge Hoffmann · 

Dirección Editorial Revista Soberanía Sanitaria / Dirección General Revista Soberanía Sanitaria/ Secretario General ATE CDP Santa Fe